Index News Contacts Livre d'Or Liens Crédits

Novembre 2014

 

« Du bist die Welt für Mich » - Choc de CLASSICA

DIAPASON d'OR ARTE, DIAMANT de la revue Opéra Magazine, ce nouvel album de Jonas Kaufmann est également CHOC de la revue CLASSICA en ce mois de novembre et pour l'année 2014 !

Jonas Kaufmann, Catégorie Crooner

le CD avec les 3 récompenses françaisesAprès Verdi ou Wagner, Jonas Kaufmann met tout son professionnalisme habituel, l'humour en plus, pour des airs légers et tendres qui font rêver.

S'il y a bien un ténor qui n'est pas du genre à tourner en rond, c'est Jonas Kaufmann, dont la dizaine de récitals produits jusque-là (Wagner, Verdi, les Français, le vérisme, l'univers germanique) a largement exploré le stade actuel de sa carrière : que faire donc en dehors de possibles raretés ? Une plongée dans l'opérette bien sûr ! L'idée n'est pas nouvelle, Piotr Beczala s'y est lancé avec bonheur il y a quelque mois. Mais Kaufmann pousse le concept plus loin, glissant de Franz Lehár à Robert Stolz et à l'âge d'or du cinéma parlant avec une vérité et une cohérence absolues : là où Beczala optait pour un hommage confortable et plus cosmopolite aux vieux standards, Kaufmann se glisse dans les habits de l'époque en explorateur amoureux d'un style et d'un son révolus. Avec des moyens considérables, mais comme mis en sourdine ici, il déploie des suavités (« Gern hab' ich die Frau'n geküsst »), swingue et s'amuse (« Im Traum hast du mir alles erlaubt »), joue au crooner jusqu'à se rendre méconnaissable (« Diwanpüppchen ») ou marche héroïquement dans les pas de Rosvaenge (« Das Lied vom Leben des Schrenk »). Le cocktail n'aurait pas fonctionné si l'orchestre et son chef avaient arrondi les angles ; or le son se veut le plus proche possible de l'original, rugueux, jazzy ici, onctueux ailleurs (jusqu'à rendre quasi indigeste le lied de Marietta avec l'exquise Julia Kleiter !).

Un délice... et un jalon majeur dans la discographie d'un artiste qui connaît décidément peu de ratés.

 

Jérémie Rousseau

 

La voz de Kaufmann encuentra refugio en la opereta alemana

 

Sony Classical edita el último disco de Jonas Kaufmann, el tenor de moda, que propone una colección de 17 piezas de opereta en alemán, inglés y francés acompañado por la Rundfunk-Sinfonieorchester de Berlín con Jochen Rieder a la batuta. Con ellas, rinde homenaje a Richard Tauber y a los tenores-estrella de los años 20 como Joseph Schmidt quienes, en paralelo a su carrera plenamente lírica, eran conocidos en el mundo entero gracias a sus colaboraciones en el cine y la canción ligera.

Tras el triunfo del tenor bávaro en el multitudinario concierto que ofreció en Berlín en agosto de 2011, Kaufmann se propuso recuperar músicas de la opereta alemana y convertirlas en páginas de repertorio que ofrecer de propina en sus recitales. Allí interpretó, entre otras, Du bist die Welt für mich (You mean the world to me), pieza de Der singende Traum del propio Richard Tauber, que da título al CD.

El disco no pretende ser una recopilación de las más bellas melodías aquella época dorada, sino que bucea de manera exhaustiva en los patrones estilísticos de cada obra, y no evita los escollos técnicos, como queda de manifiesto en la retadora Das Lied von Leben des Schrenk, de la ópera cómica El gran pecador de Eduard Künneke, que exige un tenor de vocalidad cercana al heldentenor.

La propuesta va más allá de lo musical, y pretende ser un reflejo de la manera de vivir la música en aquella época: en la que las fronteras entre la música culta y la popular eran más difusas; y en la que los compositores se valían de las grandes voces líricas para emocionar y divertir, en un ambiente que se prestaba a la pasión y el sentimentalismo. Alguna de aquellas piezas han seguido en el repertorio, como la archiconocida Dein ist mein ganzes Herz!, que Kaufmann canta en inglés y en francés, en un guiño hacia el gran público al que originariamente iba dirigida. Análogamente, la canción de Hans May, Ein Lied geht um die Welt, que popularizara Joseph Schmidt en 1933, es servida con toda la intención por Kaufmann en su versión inglesa (My song goes around the world).

En el disco encontramos a un Jonas kaufmann respetuoso con la música, delicado y contenido. Seguimos acusando un preocupante empobrecimiento del timbre en el registro agudo (que el tenor enmascara con pianos y filados de dudosa pertinencia) y su sempiterno apoyo en la gola, que afea inevitablemente la línea. Sin embargo, el buen gusto al escoger el repertorio, la inteligencia al versionar en inglés algunas piezas y la sencillez con que canta las canciones de Lehár Girls were made to love and kiss o My little nest of heavenly blue, por ejemplo, son dignos de aplauso.

Hay tiempo también para el juego, como en Divan Dolly, el duo de la opereta de Paul Abraham La flor de Hawai, en la que Kaufmann y la soprano alemana Julia Kleiter muestran su vis más divertida. Sorprende la gracia del alemán en la deliciosa Im Traum hast du mir alles erlaubt del Liebeskommando de Robert Stolz. Una joyita muy pegadiza con arreglos de Andreas N. Tarkmann, cantada a media voz, en la que un pícaro y romántico Kaufmann nos regala lo mejor de este disco. Ecos de las decadentes fiestas vienesas nos llegan en Grüss mir mein Wien de la Condesa Maritza de Emmerich Kálmán, donde Kaufmann se recrea con un tempo demasiado lento. El alemán se muestra claramente más cómodo cantando en alemán, al punto que las páginas en inglés suenan mucho más planas y frías.

Entre el Jonas Kaufmann de agosto de 2011 al que se escucha en este disco, parece existir un cambio sustancial: la voz se va agostando gradualmente, y aquellos agudos atacados con insolencia suenan hoy más inciertos y vacilantes, como en Freunde, das Leben is lebenswert y en My little nest de Lehár. El artista ha crecido en este tiempo, pese a todo, y demuestra en este compacto que puede convencer a los paladares más exigentes, a la vez que agrada al gran público.

La casa Sony lanzará un DVD con el mismo título en las próximas semanas, probablemente con la intención de adornar lo musical con la atractiva imagen del tenor alemán. De esta manera, Jonas Kaufmann aporta a su discografía un interesante título con personalidad propia, escogido y cantado con la inteligencia de los grandes.

(Opera World, 06 Octobre 2014 - Carlos Javier López)

 

Las “canciones eternas” de Berlín ahora en la voz de Jonas Kaufmann
 

El álbum “Du bist die Welt für mich” (Sony) recupera esa fábrica de sueños que fue la capital alemana entre 1925 y 1935, y rinde homenaje a tenores como Richard Tauber y Jan Kiepura, inolvidables estrellas de la ópera, de la radio y del cine.

Encaramado como el mayor éxito de ventas en música de cámara por su excepcional “Winterreise” de Schubert (Sony) y habiéndose llevado todos los premios por su álbum consagrado a Wagner (Decca), Jonas Kaufmann agrega otro éxito sin precedentes en términos de recursos comerciales aplicados y logros artísticos conseguidos. El tenor, abandonando por algunas horas el chaleco amarillo de Werther, viste ahora de terno y corbata para recrear la música de las grandes estrellas de la radio y el cine alemanes de entre guerras.

La idea surgió cuando, en 2011, durante un recital en la Waldbühne de Berlín, ante 20 mil personas, se le ocurrió cantar “Freunde, das Leben ist lebenswert!” (Amigos, la vida vale la pena de ser vivida), de la opereta “Giuditta” de Franz Lehár (1870-1948), provocando el delirio de la audiencia. “Un programa de canciones eternas...”, pensó Kaufmann y se puso a masticar el proyecto junto al director Jochen Rieder y al periodista Thomas Voigt, quien se encargaría de establecer el repertorio definitivo del álbum.

Los objetivos serían homenajear a los tenores del pasado que estrenaron esas arias y canciones, y también mostrar al Berlín de entonces, que era una fábrica de sueños. “Queríamos un concepto coherente, el sonido original de la orquestación, nada de arreglos dulzones”, explica Voigt. Se concentraron entonces entre los años 1925 y 1935, con Europa saliendo de la Gran Guerra y a punto de entrar en otra aún peor.

Era el tiempo de los grandes éxitos de la dupla formada por el compositor Lehár y el tenor Richard Tauber (1891-1948). Una historia que tuvo su amanecer un 30 de enero de 1926, con el estreno de la opereta “Paganini”, que sorprende al músico tras un fiasco en Viena que no quería repetir en el Künstlertheater de Berlín. Por eso, convenció a Tauber de cantar y su versión de “Gern hab’ich die Frau’n geküsst” (Siempre me ha gustado besar a las mujeres) fue un hit inmediato: debió repetirla “al menos” cinco veces en el estreno y el tenor dejó de ser solo una figura de la ópera para pasar a ser una estrella de la música popular. Por eso Kaufmann ahora inicia con ella su disco, que viene en ediciones múltiples: en alemán, otro con seis títulos en inglés y uno en francés, en cd y en vinilo, con y sin dvd, con o sin calendario (ver recuadro).

Fueron también los años del húngaro Emmerich Kálmán (1882-1953), que contaba con el cantante austríaco Hubert Marischka como colaborador habitual. Marischka “representaba el arquetipo físico”, dice Voigt, “pero su voz no funcionaba en discos”; por eso “Grüss mir mein Wien”, de “Condesa Maritza”, de Kálmán, se convirtió en un éxito enorme gracias a Tauber, quien pronto tomaría también las riendas como compositor: su opereta “Der singende Traum” se representó 89 veces tras su estreno en 1934 y el aria “Du bist die Welt für mich” (Eres el mundo para mí), que da título a la producción de Sony, se volvió adictiva. Tauber estuvo al frente de la orquesta y cantó Joseph Schmidt (1904-1942) quien, a pesar de su pequeña estatura (medía 1.50 m), se transformó en “el tenor amado de la nueva era”. A él se sumó el polaco Jan Kiepura (1902-1966) “que no posee ni la elegancia musical de Tauber ni el fervor melancólico de Schmidt”, pero que tenía lo que Tauber no: los do sobreagudos. Eso, además de ser idolatrado
por las mujeres debido a su físico.

Si los reyes de la opereta eran Lehár y Kálmán, Robert Stolz (1880-1975) gobernaba como compositor en los estudios de cine. Su “Im Traum hast du mir alles erlaubt” (En sueños tú me has permitido todo), de “Liebeskommando” (película de 1931 dirigida por Géza von Bolváry), fue un éxito tan atronador como “Frag nicht, warum ich gehe” (No me preguntes por qué parto), de “Das Lied ist aus” (La canción terminó), el filme de 1930, también de Von Bolváry, tema que después Marlene Dietrich cantó en conciertos en homenaje a su amigo Richard Tauber. Para el álbum de Jonas Kaufmann no fue posible conseguir la orquestación original de “Im Traum...”, de manera que se encargó un arreglo al compositor Andreas N. Tarkmann, quien lo reescribió a partir del disco de Marcel Wittrisch (1901-1955).

Es a Paul Abraham (1892-1960) a quien se debe la energía contagiosa y juguetona de “Diwanpüppchen” de la opereta “Die Blume von Hawaii” (La flor de Hawaii), de 1931, convertida en película en 1953, bajo la dirección de Géza von Cziffra. Jonas Kaufmann está aquí con la soprano Julia Kleiter, quien lo acompaña también en “Reich mir zur Abschied noch einmal die Hände” (Dame otra vez tus manos para un último adiós), de “Viktoria und ihr Husar” (Victoria y su húsar), de Abraham, y en el track de cierre, que de alguna forma de aleja del resto del repertorio. Se trata del dúo de Paul y Marietta “Glück, das mir verlieb” (Felicidad, que me has dejado), de la ópera “Die tote Stadt” (La ciudad muerta), de Erich W. Korngold (1897-1957),
que tuvo gran éxito en la versión de Lotte Lehmann y Richard Tauber, con Georg Szell en la dirección. No hay dudas de que la nostalgia de este álbum encuentra en este dúo una cima, a la vez que no está mal recordar que tras su exilio Korngold fue un exitoso creador de música en Hollywood. Podría ser —además— que Paul sea un nuevo rol de Jonas Kaufmann.

Pero si de excepciones se trata, tal como Thomas Voigt señala, es “un mundo el que separa ‘Diwanpüppchen’ de ‘Lied vom Leben des Schrenk’ (La canción de la vida de Schrenk), de Eduard Künneke (1885-1953), compositor de óperas y operetas que escribió su “Die große Sünderin” (El gran pecador), en 1935, para otro célebre tenor de la época, Helge Rosvaenge (1897-1972), autodidacta inspirado por Caruso, conocido por su famoso do agudo y que —como Kaufmann—fue un gran Florestán de “Fidelio” (Beethoven) y un aplaudido “Pársifal” (Wagner).

Algunos tracks se capturaron de una sesión grabada en el Sendesaal Nalepastrasse (ex sede radial de la Alemania socialista) en Berlín, frente a público. Si se compra la edición de lujo, se obtiene un dvd que incluye tres temas de ese recital. Todo el concierto estará en dvd a fin de año. Como bonificación, incluirá el documental “Berlín en 1930”, de Thomas Voigt, con Kaufmann tras los pasos de Tauber, Schmidt, Kiepura, Stolz y Abraham.

Un disco que todos querrán atesorar

Este álbum posee el atractivo del recuerdo —ya se sabe, la nostalgia es presente y por eso estos 16 tracks se quieren escuchar una y otra vez— además de la presencia de un artista —Jonas Kaufmann— y no solo de un cantante —que de esos hay muchos—, librado aquí a un repertorio que parece correrle por las venas y que conoce desde su infancia.

Kaufmann es un animal escénico único en nuestros días. Tiene el timbre aterciopelado y el fervor melancólico de Joseph Schmidt, también los agudos de Helge Rosvaenge y la elegancia de Richard Tauber. Eso, además de un nivel actoral superior y un físico que todos envidian. Su voz está buscadamente hecha sensualidad en este disco, pero usada para alcanzar la ironía, la melancolía, la furia y el deseo, y para atrapar un tiempo perdido. Este es un disco serio, donde el tenor aplica a cada palabra la profundidad de un ciclo de Lieder. Esto no quiere decir que no haya humor, libertad y relajo, como ocurre con “Gern hab’ich die Frau’n geküsst”, donde parte provocando a su público duro, y con “Freunde, das Leben ist lebenswert”, de “Giuditta” (Lehár), de un ímpetu inigualable, abrumadora por la intensidad del canto y de la expresión. ¿Qué tal si un sello —Sony— se anima de una vez y graba esta obra completa con Kaufmann como Ottavio y Diana Damrau? Sería un éxito.

Experto en susurros encendidos, Jonas Kaufmann se une a la excelente soprano Julia Kleiter para “Reich mir zum Abschied noch einmal die Hände”, el exuberante y divertido “Diwanpüppchen” y para el dúo de Marietta y Paul “Glück, das mir verblieb” de la ópera “Die tote Stadt” de Korngold, una pista que parece no tener mucho que hacer en este repertorio —aunque el rol de Paul fue uno de los caballitos de batalla de Richard Tauber durante los años ’20—, pero que corona el álbum con música de alto nivel.

Tanto las orquestaciones originales como algunos arreglos para páginas de Werner Richard Heymann —un toque de dance-band para “Irgendwo auf der Welt”, de “Ein blonder Traum”—, Tauber y Stolz, realizados por el compositor Andreas N. Tarkmann, resultan de verdad frescos, novedosos, impecablemente ejecutados por la Rundfunk-Sinfonieorchester Berlin, bajo la dirección de Jochen Rieder, quien propone algo del estilo Schlager, que también sabe conectar con el swing —Kaufmann swinguea aquí— y que de pronto arremete con ímpetu wagneriano para cumplir con los requerimientos del compositor Eduard Künneke en “Das Lied vom Leben des Schrenk”, donde el gran tenor —viajando por una partitura imposible de cantar por el enorme rango exigido—resulta un Tristán al estilo de Ramón Vinay... cantando opereta.

 

(El Mercurio, 4 octobre 2014 - Juan Antonio Muñoz H.)

 

 

Autre critiques sur la page d'octobre et sur le site non officiel de Jonas Kaufmann.

horizontal rule

Pour davantage d'informations, contactez :

Société Internationale Robert STOLZ
19, rue de Ville d'Avray F-92310 SEVRES
Tél : 33.(0)1.46.23.16.20
Télécopie :
Internet :
robert.stolz@free.fr

horizontal rule

Remonter Juillet 2017 Mai 2017 Mars 2017 Février 2017 Janvier 2017 Novembre 2016 Septembre 2016 Août 2016 Mai 2016 Avril 2016 Mars 2016 Février 2016 Janvier 2016 Décembre 2015 Octobre 2015 Août 2015 Juin 2015 Mai 2015 Avril 2015 Mars 2015 Janvier 2015 Décembre 2014 Novembre 2014 Octobre 2014 Septembre 2014 Août 2014 Juillet 2014 Juin 2014 Mai 2014 Avril 2014 Mars 2014 Février 2014 Janvier 2014 Décembre 2013 Octobre 2013 Septembre 2013 Août 2013 Novembre 2000 Automne 1999